Renting-autonomos

Renting tecnológico para autónomos

El renting tecnológico es una opción poco contemplada por las pequeñas empresas. Menos del 20% de las pymes apuestan por él, mientras que más del 60% de las grandes compañías lo eligen a la hora de establecer su infraestructura informática.

Este escaso porcentaje de micropymes y pymes que se decantan por el renting de sus equipos informáticos se debe a menudo más al desconocimiento de sus ventajas que a ninguna otra cuestión. Los beneficios que el renting tecnológico ofrece se extienden a los terrenos tecnológico, económico, fiscal y financiero de la empresa y del autónomo.

El trabajador autónomo se ve obligado a pagar sus propias cotizaciones a la Seguridad Social, a facturar el IVA y otros gastos fiscales. En estos casos, tienen la oportunidad de desgravarse los gastos que se deriven de su actividad profesional y precisamente por esta razón, el renting informático puede serles de gran utilidad.

El renting de los equipos informáticos se considera un gasto y, por tanto, es deducible fiscalmente al 100%, tanto en lo respectivo al IRPF y al Impuesto de Sociedades como en lo que atañe al IVA. Esto lo convierte desde el punto de vista del pago de impuestos  en una opción inmejorable.

Pero las ventajas van más allá del terreno fiscal. Desde la perspectiva financiera, al no ser un activo, el equipamiento informático no se inmoviliza en el balance de la empresa, pero tampoco engrosa el pasivo de la deuda adquirida con las entidades financieras que hayan facilitado la operación.

Por otra parte, el renting tecnológico permite esquivar el riesgo de la obsolescencia de los equipos, ya que los dispositivos se van renovando a lo largo del tiempo y no es necesario realizar amortización ninguna de estos. La renovación es progresiva, flexible y negociable, adaptándose a las necesidades del cliente.

Así, el renting tecnológico se presenta como una opción más que recomendable para pymes y autónomos.